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El
análisis de problemas se basa en la obtención de información
sobre un problema o situación dada, con el fin de identificarlo, estudiar las
causas que lo están generando y organizar esta información
con el objeto de obtener una solución para el problema
analizado.
Para
resolver problemas, actuamos y tomamos decisiones. En la
medida en que la decisión es la elección entre varias
alternativas para resolver un problema o mejorar una situación,
podemos decir que es intencionada, ya que se realiza para
conseguir unos objetivos determinados, y racional porque se
supone que se buscan las mejores alternativas para solucionar
un problema.
Por
ser un proceso intencionado y racional, debe ser analizado y
planificado siguiendo unas determinadas pautas de actuación.
Ante un problema, y de cara a su resolución, lo primero que
nos debemos plantear es la tipología del problema con el que
nos enfrentamos. Una vez, que conocemos y asumimos el
problema, recogeremos información sobre él, analizaremos las
causas que le han producido o le están produciendo y veremos
las consecuencias que han surgido por su existencia. Como
punto final, de esta primera fase de análisis del problema,
buscaremos diferentes soluciones que nos facilitarán una
posterior toma de decisiones.
Llegados
a este punto, deberemos decidir si intervenir o no en el
problema. Si hemos decido desarrollar acciones para que el
problema desaparezca o que mejore la situación o situaciones
que se están dando, la toma de decisiones será la siguiente
fase a desarrollar. Este curso ha sido definido siguiendo la
pauta de desarrollo comentada.
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